Lipica es la cuna de este caballo de sangre andaluza, eslovena y árabe, que irradia la antigua tradición ecuestre a centros como la prestigiosa Escuela Real Española de Equitación de Viena.
A pocos kilómetros del mar, el silencio de esta oasis natural de prados y arboledas de tilos y robles sólo es roto por los relinchos de los lipizanos, caballos blancos apacibles de ojos grandes e inteligentes y movimientos elegantes.
Los más robustos y ágiles serán adiestrados para el ballet de cuadrillas, cabriolas y corbetas, que los visitantes pueden admirar en espectáculos organizados casi a diario y que muestran rasgos del arte fascinante de la escuela vienesa.
Cerca de la carretera, una manada de yeguas con potros negros pace tranquilamente, mientras un criador alimenta a uno de ellos con un biberón.
"Es huérfano, por eso lo alimentamos así", comentó a Efe el criador, tras explicar que los lipizanos son negros desde que nacen hasta que alcanzan entre seis y diez años de edad.
Lipiana, centro de registro de todos los caballos de esta raza
El director de la yeguada, Tomi Rumpf, cuenta que unos 100.000 turistas extranjeros visitan anualmente esta yeguada y que por decisión de la Federación Internacional de Lipizanos (LIF) Lipica se está convirtiendo en el centro de registro de todos los caballos de esta raza esparcidos por el mundo.
"El registro internacional único, con datos de todos los lipizanos de países miembros de LIF, contribuirá de forma importante al conocimiento de la población mundial", comentó.
En Lipica también se organizan regularmente competiciones internacionales de doma clásica, pruebas de doma para troncos y de salto de obstáculos. En septiembre pasado se celebró el campeonato mundial de carruajes tirados por ponyes.
Pero lo que más atrae a la mayoría de los turistas, además de los "espectáculos de gala" y las "danzas" lipizanas, son las visitas a los establos, donde pueden verse de cerca y acariciar estos corceles, así como las clases de equitación y los recorridos por la naturaleza en carruajes tirados por esos animales.
Además de dos hoteles, el centro ecuestre ofrece terrenos de golf y tenis, y un museo multimedia sobre los lipizanos. También es un lugar muy popular para bodas esplendorosas y románticas.
El lipizano, símbolo nacional
El lipizano es para los eslovenos uno de sus símbolos nacionales. Es un caballo longevo, ágil y atlético, de cuerpo compacto y musculoso y alto porte, inteligente y de temperamento calmoso, características que lo capacitan para disciplinas de alta escuela.
Su historia se remonta al Imperio austro-húngaro, que comprendía también el territorio de la actual Eslovenia, cuando en 1580 el archiduque Carlos II fundó en Lipica una yeguada para criar caballos de tiro para los carruajes reales, los desfiles militares y lo que sería después la afamada Escuela de Equitación Española de Viena.
A partir de 9 sementales y 24 yeguas traídos de España, así como yeguas de la robusta raza local "carsa", se procedió a un cruce con sementales andaluces y árabes, y se obtuvo así el lipizano.
Del millar de ejemplares de esta raza en Eslovenia -una décima parte de la población mundial-, unos 350 están hoy en Lipica, mientras el resto se cría, sobre todo, en países del antiguo imperio austro-húngaro.
Además de la doma clásica, los lipizanos se usan en Eslovenia para el tiro de carruajes turísticos y de competición y también como excelentes caballos para clases de equitación.










