El informe, elaborado por las consultoras alemana Geo-Thermal Engineering y la neozelandesa Sinclair Knight Mertz, condiciona esta valoración a la puesta en marcha de una serie de medidas de estímulo para que en los próximos diez años se puedan instalar hasta 1.050 MW para la producción de energía eléctrica y 750 MW para la generación de calor.
Esta previsión es mucho más amplia que la que se incluye en el borrador del Plan de Acción de Energías Renovables (Paner) remitido por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio a la Unión Europea, que calcula una potencia instalada de geotermia en España de 50 MW para 2020.
De hecho, el borrador del Paner no prevé instalaciones geotérmicas significativas hasta 2018.
Además, el estudio de APPA concluye que España tiene capacidad para desarrollar más de 8.000 MW de potencia instalada.
Concretamente, el país cuenta con un potencial de desarrollo de sistemas de alta temperatura (superior a 200 grados centrígrados) en las Islas Canarias, asociados al fenómeno del volcanismo activo y sistemas de temperatura media (150-180ºC) asociados a acuíferos profundos en amplias zonas de la Península Ibérica.
En los sistemas geotérmicos estimulados de temperatura media-alta (150-200ºC), la permeabilidad es "muy reducida" y existen "pocos fluidos que permitan el transporte de calor a la superficie".
España también dispone de recursos de baja temperatura (menos de 120ºC) para generar energía eléctrica, que pueden ser utilizados como calor directo que alimente sistemas de calefacción y refrigeración o procesos industriales para producir un aprovechamiento de la energía "muy eficiente".










