Ene.bosque pretende ser una "burbuja" que emerge del subsuelo para traer a la superficie la vegetación del carbonífero, muy importante en la comarca por ser "su memoria", tal y como ha recalcado el arquitecto Luis Enguita, representante de la empresa Enguita&Lasso de la Vega Arquitectos e Inés Ingenieros Consultores, ganadora del proyecto.
La arquitectura sirve, de esta forma, para recuperar ese periodo y explicárselo a los visitantes del museo una vez que el proyecto cobre forma a partir del segundo semestre del año, cuando comiencen las obras de construcción, previstas para el verano.
Concebido como un híbrido entre una cúpula, un sistema de arcos y una lámina plegada, Ene.bosque pretende dotar a la vegetación que albergará en su interior de las condiciones de temperatura y humedad necesarias para su supervivencia sin necesidad de recurrir a ningún tipo de mecanismo externo que pueda encarecer el mantenimiento de la instalación.
"Los bosques del carbonífero se desarrollan en climas húmedos y sombríos que hemos conseguido reproducir mediante técnicas de moldeado", ha explicado Enguita en declaraciones a los periodistas.
La instalación se ubicará en Ponferrada (León), precisamente en una zona en la que hubo una montaña de carbón que recordaba a la capital berciana la importancia del sector energético en su desarrollo económico.
En su interior, el invernadero reproducirá un paisaje de gran riqueza visual, definido por bandas y huecos dispuestos de modo estratégico para garantizar la luz directa así como para ofrecer vistas de los otros dos edificios que componen el museo, Ene.central y Ene. térmica.
La arquitectura que lo compone difuminará sus límites en el territorio para presentarse como un único paisaje ya que su propia cubierta estará cubierta de vegetación y fomentará el uso de un parque-museo al que los visitantes podrán acercarse para sentarse a descansar o tomar el sol.
Se accederá a su interior por un vestíbulo con un marcado carácter educativo puesto que será aquí donde se haga un repaso didáctico por las investigaciones de científicos, botánicos, geólogos y biólogos que imaginaron y representaron estos bosques en el pasado.
Dejando atrás el vestíbulo, se podrán recorrer el bosque, atravesar un estanque, visitar una playa natural, pasear por sendas abiertas entre vegetación y dirigirse hacia una gruta denominada sala de carbonización, en la que se podrá observar el proceso e carbonización de biomasa y las réplicas y restos fósiles del carbonífero.
Más tarde, comenzará la ascensión en la que adquiere protagonismo una gran cascada de nueve metros.
Para el director de la Fundación Ciudad de la Energía- entidad que promueve el museo-, José Ángel Azuara, es el símbolo que necesita el museo, algo que no existe en ningún otro lugar del mundo, por lo que "merecerá la pena "visitarlo.
Las obras requieren una inversión de entre 7,5 y 8 millones de euros sólo en el invernadero, a lo que habría que sumar el acondicionamiento de los exteriores.
Así, el ritmo de las obras y su conclusión dependerá de los recursos presupuestarios que destine el Gobierno Central, según ha explicado Azuara, aunque las previsiones apuntan a que estaría terminado entre doce y catorce meses. EFE
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