Su familia, que aún no le ha visto volver, no se lo cree del todo, aunque desde el fatal suceso atienden los trámites para repatriar su cuerpo desde ese país centroamericano, adonde viajó Morcillo el pasado 26 de diciembre en busca de aventuras.
Con un grupo de cinco expedicionarios, el veterinario andaluz, experto en cetáceos, con especial pasión por las orcas y los delfines, prometía "uno de los viajes mas increíbles de la Isla de los Delfines", como llamaba a su lugar imaginario en la tierra, real en cada una de sus propuestas.
Panamá, país que ya conocía, ofrecía selva, manglares, arrecifes, Caribe, Pacífico y volcanes, todo en un entorno de selva tropical, cargado de historia y rico en arqueología.
Todos pensaban volver el próximo 7 de enero.
En su portal de internet, donde difundía información sobre sus investigaciones y viajes, ya se han publicado las primeras manifestaciones de dolor.
Tristeza es la palabra más repetida para relatar la pena por la desaparición de un amigo vital y entusiasta.
Veterinario de formación y naturalista apasionado, Mario Morcillo Moreno nació en Torres de Albanchez, en la sierra del Segura, donde lo esperan sus padres y dos hermanos.
Uno de ellos, Emilio, adelantó a EFEverde que, aún sin decidir con qué ceremonia recibirán a su hermano, tienen en mente lo que siempre fue su voluntad declarada, estar cerca de los delfines y las orcas.
"Tal vez esparzamos sus cenizas en el Estrecho y en la Cuevas de las Orcas, en Atlanterra, su lugar favorito", dijo.
Viajero incansable, buen conocedor de la Patogonia argentina y la amazonía, Mario Morcillo colgó la mochila a los 41 años de edad.









