Somos Sur
BIODIVERSIDAD Y AGUA
La valla del Cabo de Gata
Hoy, 27 de agosto, ha amanecido con “mar blanca” en el Cabo de Gata (Almería). Ahora un escaso viento de Levante permite que la playa de Los Genoveses se llene de barcos; como ocurre desde que cerraron la valla de acceso a las playas de Genoveses, el Barronal, Mónsul, Media Luna y Cala Carbón el 1 de agosto (Esto se ha convertido en una forma de evitar la prohibición y el impuesto-tasa privado de 3 euros que hay que pagar a una empresa privada de autobuses).
Los bañistas se molestan porque muchos barcos no respetan los 50 metros de zona de seguridad. Plásticos, latas de cerveza y coca-cola aparecen flotando. Son los bañistas que han entrado antes de las 9 de la mañana; o los que han dormido en autocaravanas, furgonetas, coches o en la playa desde la noche anterior; o los que han tenido el valor con ola de calor incluida, caminar desde San José por la servidumbre de paso que llega al pinar desde el molino rehabilitado.
Los aparcamientos están llenos desde la noche anterior, tal y como ha ocurrido desde el 1 de agosto. Hay trucos para todos los gustos. Como siempre, los más "listos" son los que se aprovechan de las restricciones.
El bien "natural" común para los paganos de 3 euros asiento de autobús. O para los que hemos optado por no visitar esas playas hasta las 8 de la tarde. Todo un ejemplo de gestión medioambiental. El miércoles, 1 de septiembre, la valla se levantará y nos olvidaremos de este molesto problema hasta el año que viene. Y, así, un año más, la gestión del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar seguirá siendo una incógnita que parece no importar a casi nadie.











