Sirena Verde
ENERGÍA NUCLEAR
Zorita, por Belen Boville Luca de Tena
Doce contenedores con residuos de alta radioactividad esperan el sueño de los justos en mitad de la Alcarria. Doce que en poco tiempo serán dieciséis. Son los contenedores especiales, de 100 toneladas, fabricados por Holtec y en los que se encierra la quintaesencia de la central nuclear José Cabrera, que está desmantelando ENRESA. Esta central fue en 1968 la primera inaugurada por Franco, y según la placa conmemorativa de su fachada “da inicio a la era atómica en España”.
No sabía Franco que los devenires de la historia son mucho más volátiles e imperecederos que los residuos radioactivos, que prácticamente son para siempre.
El caso es que la central de Gas Natural-Fenosa dejó de funcionar en 2006 y desde el 2010 es ENRESA la que ordena y manda como responsable del desmantelamiento y clausura de la misma. Un procedimiento cuidadoso que va a conseguir dejar la vega del río Tajo tal y como estaba hace cincuenta años, es decir, como si nada hubiera ocurrido.
El proceso es lento y concienzudo y se habrá terminado para el 2016. Es como cualquier otro proceso de desmantelamiento industrial, con la singularidad de que tanto el combustible como algunos materiales son residuos de alta, media y baja radioactividad y que en función de su intensidad han de ser tratados, controlados y revisados hasta cinco veces antes de su destino final. En total los residuos radioactivos suponen solo un 4% del total de los materiales de desecho previstos: ni más ni menos que 4000 toneladas de las 104.000 toneladas de materiales a gestionar. El asunto está previsto para que toda la alta radioactividad sea guardada en estos contenedores de hormigón y acero, en total 100 toneladas de combustible de óxido de uranio. Las otras 3.900 toneladas están caracterizadas como residuos de baja y media radioactividad que irán a parar al Cabril.
Están ahí los pobres contenedores a la espera del gobierno que le ponga el cascabel al gato y decida la ubicación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) que reúna todos los residuos de alta actividad de nuestras centrales. Mientras no tengamos almacén, hemos de pagar cada año 21,5 millones de euros a Francia para que nos cuide los residuos de Vandellós 1. Espero que para cuando ENRESA haya terminado el desmantelamiento total de Zorita, el AZT español ya esté operativo y estos dieciséis contenedores bien guardados y no ahí, en medio de la campiña, esperando, desolados.
Desmontaje de elementos y sistemas de la central nuclear de Zorita (Guadalajara), cuyo desmantelamiento comenzó el 11 de febrero de 2010. solo uso editorial











