Letras verdes del continente mestizo
COP17
El "cancunazo" de Evo Morales
Me dedicaba ya a entregarme a las veleidades navideñas, eso sí, en papel verde y recicable de regalo, pero el eco del "cancunazo" de Evo Morales, aún retumba en mis oídos.
Tratado como está el tema por el área informativa de la Agencia Efe, con rigor y a tiempo, mi reflexión se inspira en la contundencia del término y aún así en el poco respaldo que ha conseguido.
En la recién clausurada Cumble del Clima de Cancún no hubo ni cancuzado ni acuerdos ni compromisos ni nada; salvo la repetición ya sabida de que nos quedamos sin tiempo para tomar decisiones significativas, Y en este plural estamos todos, el planeta.
Sin enarbolar otra bandera común con Morales que la de la naturaleza, considero que su provocación se hubiera recogido con más simpatía si no formara parte del "eje del mal" y su pasado de dirigente cocalero no pesase tanto. Su insistencia en dirimir responsabilidades por los daños contra la naturaleza, podría bien ser honesta y no solo retórica política antisistema.
Lo cierto es que Bolivia, donde viví cuatro años, encerrada en su mediterráneidad, conserva su veneración ancestral por la tierra y es de todos velar por ella, la Pacha Mama, la gran madre común.
No se hace nada en el país sin contar con su místico consentimiento. Todo se "challa" o se bendice con una ofrenda a la tierra, que va desde verter vino en su honor como guardar prendas en sus entrañas; para garantizar cultivos, para asegurar el éxito de sus empresas, para agradecer...Más o menos atávicas, estas costumbres reflejan una conciencia cultural medioambiental tan "verde", como la hoja de coca que "chaccha" o mastica el 60 por ciento de la población.
Ni a quechuas ni aymaras, además de los otros grupos indígenas de selva del país, hay que enseñarles ecología y natural les parece que el entorno responda según el trato que recibe.
Que aún sea uno de los países más pobres de Iberoamérica guarda directa referencia con su riqueza en recursos naturales por explotar...En hacerlo bien o mal se les va la vida y creo que saben, no solo en el Gobierno, que la tierra pide tanto como le quitan y que como pueblo no pueden pagar cifras exhorbitantes sin hipotecar para siempre su cultura.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, en una foto de archivo











