Letras verdes del continente mestizo
DESASTRES
Cómo se bautiza un huracán
No es lo mismo gritar ¡huracán! ¡huracán!, que avisar, con nombre propio, que se acerca una tormenta de cuidado.
La última, Irene, puso en jaque al país mas poderoso del mundo, sin declaración de guerra de por medio, ni respeto a protocolos.
Temidos fenómenos meteorológicos, los huracanes se han ganado una denominación particular -¡cada uno!- tal vez por sus comportamientos caprichosos y trayectorias erráticas, que contrarían las proyecciones estimadas y hasta las reglas de la física.
No hay uno igual que otro y parece que tuvieran carácter o la personalidad que les imprimes el nombre con el que se les espera, aún antes de nacer.
La lista la elabora cada año el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), siguiendo el orden alfabético y con denominaciones de género mixtas desde 1978, cuando se abandonó la práctica sexista de dar nombre de mujer a estas catastróficas manifestaciones del clima.
La tradición de bautizar huracanes se remonta, sin embargo, a la época colonial, cuando, para recordar la virulencia de una particular sacudida del cielo, se relacionaba con el día del santoral en el que se había presentado.
Así, los primeros registros de huracanes en la América española recuerdan al huracán de Santa Ana, que golpeó Puerto Rico en 1825 y al San Felipe, que tocó la misma isla en 1876, en los respectivos días de los patrones nombrados, 26 de julio y el 13 de septiembre, respectivamente.
Pero como llegan cuando quieren, con huella peculiar y personalista, desde los organismos internacionales que los siguen acordaron enumerarlos por adelantado y ponerles el nombre dispuesto en la lista, entre diez y quince al año, según las estadísticas, cuando fueran apareciendo.
El método se estableció tras superar los años de la II Guerra Mundial, cuando cuentan que los meteorólogos de la Marina y la Fuerza Aérea de Estados Unidos destacados en el Pacífico, nombraban a las muchas tormentas de ese vasto Oceáno (que de pacífico tiene poco) como sus esposas y novias.
Irene, la novena depresión tropical de la temporada 2011 de huracanes en el Atlántico norte, ha sido la primera en alcanzar esa denominación, que contempla vientos de entre los 10 y 250 kilómetros por hora y gradua su capacidad de destrucción con índices del 1 al 5.
Tras su paso, "José", el siguiente en la lista, no superó la categoría de depresión tropical y se disipó frente a las costas de Nueva Escocia, según los mapas del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, que ya ha dado el nombre de Katia al siguiente ciclón, hasta ahora solo tormenta, que no es poco si miramos su significado en el diccionario.
Quedan en cola Lee, Maria, Nate, Ophelia, Philippe, Rina, Sean, Tammy, Vince y Whitney, a la espera de salir a la luz, con guía de pronunciación fonética incorporada por el NHC, para que no surjan confusiones si toca bautizar mas tormentas en lo que va de la temporada, que concluye en 30 noviembre.
Todos estos fenómenos, se forman frente a las costas africanas en los meses de mas calor y atraviesan el Atlántico, primero tímidos, pero creciendo en poder y envergadura a medida que se nutren de la energía de las aguas cálidas del Caribe y el poder de la transferencia de calor por convección.
Para este año se han pronosticado entre 12 y 18 tormentas tropicales, de las que se estima que entre 6 y 10 se convertirán en huracanes, entre tres y seis "grandes" con categoría tres o superior.
Uno a uno, se adentrarán al Caribe en su ruta atlántica por las vírgenes británicas, concretamente por la isla de Santa Cruz, al sureste de Puerto Rico, "la isla afortunada", tal vez con el decidido objetivo de escribir su particular nombre en la historia de la meteorología.
MIA01. MIAMI (FL, EEUU), 25/08/2011.- Imagen satelital suministrada por el satélite GOES de la Adminstración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) hoy, jueves 25 de agosto de 2011, de la situación del peligroso huracán "Irene", que continúa desplazándose sobre el noroeste de Bahamas y ocasiona inundaciones y cortes en el suministro de energía eléctrica, al tiempo que se ha emitido un alerta de ciclón para Estados Unidos. "Irene" ha perdido intensidad al bajar sus vientos máximos sostenidos a 185 kilómetros por hora, pero puede cobrar intensidad de nuevo, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos. EFE/NOAA/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS












