El oso y el madroño

SOSTENIBILIDAD

La ciudad y los pájaros

26 mayo 2010 13:59:00 Vista Madrid
Autor: Rodrigo Llanos

Cada uno de nosotros no podría imaginar la vida sin algunas cosas. Y así, yo no podría imaginar un mundo sin pájaros. No podría imaginar Madrid sin los veloces vencejos gritones en junio, sin gaviotas y cormoranes en el Manzanares durante el invierno, ni sin esas gordas palomas torcaces que pueblan los parques. Ni tan siquiera -quizá menos que ninguno- sin los ruidosos gorriones que están un poco por todas partes.

Sentimentalismos aparte, Madrid es una ciudad afortunada en lo que a aves se refiere. Pocas son las capitales europeas que cuentan con un Área Importante para las Aves -IBA en sus siglas en inglés- en su mismo término municipal, como es el caso del Monte de El Pardo. Menos aún son las que, entre otros méritos para ser merecedora de esta declaración, cuentan con una especie mundialmente amenazada, como es, en el caso que nos ocupa, el águila imperial ibérica, que nidifica en El Pardo. Si a esta especie sumamos los buitres negros, leonados, cigüeñas negras y-a veces- alimoches que se pueden ver desde este barrio /poblado / distrito de una ciudad de más de 3 millones de habitantes, el panorama ornitológico es impresionante.

Si ampliamos el radio el balance tampoco es despreciable. La región cuenta con otras siete áreas importantes para las aves, que incluyen casi toda la sierra, vegas del sur y zonas esteparias del Este. Alejándonos muy poco de la capital, simplemente hasta el Parque Regional del Sureste, podemos encontrar multitud de especies acuáticas y de cortados fluviales.

Volviendo a la ciudad, los grandes parques urbanos y periurbanos, como la Casa de Campo, el Retiro, o el Parque del Oeste facilitan a los capitalinos la posibilidad de acercarse a las aves. En definitiva, quien quiera iniciarse como aficionado a la ornitología no necesita irse lejos. Para empezar, sólo tiene que mirar por la ventana.

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Este patrimonio trata de abrirse al público general a través de, por ejemplo, las actividades que regularmente realiza la Sociedad Española de Ornitología con la colaboración del Ayuntamiento.

Y poco más. En cuanto a su “explotación” -que me perdonen los ortodoxos, yo también lo era- hacia el visitante, el campo se reduce aún más. No he encontrado ningún documento o contenidos en la web de administraciones públicas difundiendo, por ejemplo, la posibilidad de ver buitres negros o águilas imperiales durante una visita de uno o dos días en Madrid capital. De momento son los guías ornitológicos profesionales los que se encargan de informar sobre esta posibilidad.(1)

Estoy pensando en el ornitólogo aficionado del centro o norte de Europa, o norteamericano, que puede encontrar un aliciente más para visitar la ciudad, o para incrementar sus días de escala, por ejemplo. Podríamos ampliar los efectos de esta comunicación a la repercusión positiva general sobre la imagen de la ciudad, ya que una ciudad/región europea con un rico patrimonio natural equivale, en cierto modo, a calidad ambiental y a calidad de vida. Las comparaciones son odiosas pero, estoy convencido de que si en París o Londres tuvieran un Monte de El Pardo, los autobuses de su línea 601 -que comunica a El Pardo con el centro de Madrid- irían decorados con grandes rapaces y encinas, habría información al respecto en todos sus aeropuertos e instalaciones de observación e interpretación en la zona.

El potencial económico de este patrimonio no es para mí una razón fundamental para su conservación -tengo las mías propias- pero, nos guste o no, traducir esta riqueza de Madrid en dinero e imagen puede atraer el interés de los políticos y la ciudadanía hacia la protección de este tesoro.

Rodrigo Llanos

MADRID, 28-3-2000.- VISTA AEREA DE MADRID. VISTA DE LA CALLE DEL PASEO DE LA CASTELLANA.- FOTO EFE-J.J.GUILLEN

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